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Si eres un profesional independiente tienes que dejar huella.Todos queremos dejar una, no hay duda. Queremos dejar huella en esa persona que nos enamora, en nuestros hijos e hijas, en nuestros amigos, en las personas con las que nos relacionamos en el día a día y también en nuestro entorno profesional y laboral ¿Y por qué nos cuesta tanto darnos cuenta? ¿Qué podemos hacer para conseguirlo?

Si eres un profesional independiente, autónomo, emprendedor o te has inventado tu propio empleo, vas a necesitar que los demás te encuentren. Para dejar huella hay que pisar fuerte. No hay más. No se trata de pisotear, sino pisar con firmeza y seguridad. Si dejas huella bonita y bien marcada seguro que alguien se va a interesar en seguir tu rastro.

Seguro que te ha pasado más de una vez que a pesar de saber que eres bueno o buena en algo, no te atreves a decirlo. Seguro que en más de una ocasión cuando te has decidido y te has lanzado a hablar sobre tus cualidades y/o habilidades profesionales has sentido vergüenza, como sintiéndote un charlatán de esos  que iban de feria en feria.

Seguro que en más de una ocasión has querido mandar a la porra a esa falsa modestia tan arraigada en nuestra cultura y que termina siendo un verdadero lastre. Por lo general tenemos grabado a fuego que vender, y más aún vendernos, es vergonzante. Por contra nos quedamos con la boca abierta cuando alguien, de forma natural, muestra seguridad, honestidad y se valora como se merece. A mí me admiran esas personas que creen en sí mismas.

¿Porqué asociamos vender o vendernos con mentir y engañar?

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Si eres autónomo/a tu marca eres tú.

Nuestro paradigma laboral está cambiando, de eso no hay duda. Por poco que nos guste esta pesadilla, las empresas contratan cada vez menos y despiden más, buscan con mayor frecuencia freelancers y colaboradores externos, los contratos de larga duración son un rara avis. ¿Qué nos queda?, ¿cuál es la vía de escape?

Quizás yo soy muy ilusa (y lo digo con orgullo porque me muevo por ilusiones) pero creo que lo mejor es HACER, hacer lo que sabes y por tu cuenta. No te voy a negar que es duro, sacrificado y cansado. Sería más sencillo tener un horario de 8-3 y que al salir todo se quedase en la oficina, pero te aseguro que también es gratificante.

Si como es mi caso y has decidido dar el paso para hacer algo por ti y para ti (y en consecuencia para los demás), si ya eres un profesional autónomo, blogger, tienes un proyecto para emprender o te has ideado un autoempleo para vivir de tus conocimientos y habilidades hoy es más necesario que nunca que entiendas que debes desarrollar tu marca personal. Tienes que empezar a dejar huella.

Da igual que seas escritora, consultora de marketing, formador, psicóloga, profesor de yoga, peluquero, copywitter, economista, especialista en social media, fontanero, diseñador o abogada.

Si sabes que tu negocio eres tú, tienes que trabajar tu marca personal.

Qué es la marca personal o personal branding.

Marca, según la RAE, significa «Señal hecha en una persona, animal o cosa, para distinguirla de otra, o denotar calidad o pertenencia». Y eso es lo que quieres conseguir: dejar huella.

Cuando tú eres tu propia empresa, tú eres tu marca. Y para desarrollarla debes utilizar las mismas técnicas que usan las grandes firmas en sus estrategias de publicidad y marketing para posicionarla en el mercado. Desarrollando tu marca personal vas a conseguir que tu voz se oiga, y no sólo eso, que se oiga lo que tú quieres que se oiga de ti.

Pensarás: «si hablo bien de mí voy a parecer egoísta y engreído». No se trata de ser quién no eres, se trata de compartir lo que sabes, porque el mundo está lleno de gente que te necesita, o necesita lo que sabes. Y si nadie les cuenta que estas ahí. ¿quien lo hará? Estamos acostumbrados a que si alguien no nos dice que somos buenos profesionales no tenemos derecho a creer que lo somos. Hay mucha gente ahí fuera que necesita tus conocimientos, y tú les puedes ayudar.

Esta afirmación te puede parecer una tontería, pero cuando sientes que estás dando algo de valor a una persona que lo necesita y que con tu aportación puede mejorar, triunfar, avanzar, no sientes que estas vendiendo-vendiéndote. Sientes que estás ayudando, que estás colaborando con ella en su necesidad. Y esa es la estrategia a seguir: si tú ganas, yo gano. Win-win.

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Un ejemplo cualquiera: el mío

Te cuento todo esto porque para mí ha sido un cambio sustancial en mi vida. Yo soy bastante tímida y me cuesta exponerme. Escribir este post me ha costado mucho más de lo que esperaba y dar el paso a `mostrarme´ públicamente ha supuesto un verdadero reto para mí.

En poco tiempo he pasado de ser una empleada apreciada por jefes, clientes y colaboradores que no tenía la necesidad de venderse, a tener la necesidad de decirle al mundo lo que sé hacer y lo bien que lo hago dentro de mi nueva actividad: CulBuks.

Hasta hace muy poco he seguido haciendo mi trabajo, todo lo que sé y lo mejor que sé desde el «salón en el ángulo oscuro» (que diría Bécquer) y sólo eran conscientes de ello las personas que han confiado en nosotros. Pero no es suficiente, en los últimos meses he vivido situaciones que me han hecho pensar de otra manera. Y siguiendo con la rima VII de Bécquer, parece que necesitaba una voz que me dijera: «¡Levántate y anda!».

Nota: No es que Gustavo Adolfo Bécquer sea uno de mis imprescindibles, pero esta rima me viene al pelo y además es paisano. 🙂

Y eso ha ocurrido esta misma mañana al recibir un mensaje de una autora (ya amiga): «Me ayudas en muchisímo más de lo que corresponde al trabajo editorial. ¡¡¡No sabes cuánto te lo agradezco!!!» Ya nos ha ocurrido otras veces, pero esta mañana algo ha hecho clic. Esta frase me ha hecho darme cuenta de que todo este tiempo he estado haciendo lo que sé hacer, y ayudando todo lo que puedo a nuestros autores, aplicando conocimientos que no sólo están relacionados estrictamente con la publicación de sus obras, pero no siempre lo hemos comunicado bien al resto. Y digo hemos porque Culbuks es un proyecto de dos.

Sabemos que hemos dejado huella y que las personas que han confiado en nosotros saben lo bien que lo hacemos, pero… ¿y los demás?

Ser consciente de que los conocimientos que tengo pueden ayudar a muchas otras personas, me ha animado a abrirme y a mostrarme orgullosa de lo que hago. Sentirlo, ya lo siento todos los días.

Si tu inquietud para no dar el paso a exponerte parte de no estar a la altura, te aseguro que hay mucha gente que sabe menos que tú, porque nadie sabe todo de todo. Seguro que hay personas mucho más ilustradas, pero no pasa nada. Nunca se es lo suficientemente experto en algo, la vida es un aprendizaje constante y cada día irás mejorando e incorporando nuevas habilidades.

Eso sí, persigue la honestidad. No vendas humo, no intentes ser quien no eres si no quieres terminar defraudando a las personas que se acerquen a ti buscando soluciones.

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Todo comienza con el primer paso. Hazlo

Te aseguro que todos, absolutamente todos tenemos algo que ofrecer. Puede que ni siquiera lo sepas porque nunca te has parado a pensar que lo tienes. El pensamiento productivista, de «soy lo que produzco» limita nuestra creatividad y en muchas ocasiones impide ver lo que somos, mucho más allá de lo que hacemos para ganarnos la vida.

Tengo un buen montón de ejemplos de dos piernas mi alrededor. Isabel y Gonzalo, periodista y diseñador a los que su amor por las bicis les llevó a montar Santa Cleta. Ana a la que su pasión por la fotografía y el mundo infantil la llevó a LaLuna. Elia que investigando para conseguir gestionar su empresa de joyería handmade, terminó siendo Mastermind de Superyuppies. Rocío, que de publicista pasó a montar una compañía de baile flamenco en Pittsburg y hoy dirige la red europea de investigación EMES, pionera en el estudio del tercer sector y la empresa social en Europa. Beatriz, que de economista y empresaria salta a publicar un libro sobre cómo superar el divorcio en busca de tu propia felicidad, o Yoanella que de experta en marketing internacional ha pasado a ayudar a profesionales y estudiantes que quieren irse al extranjero. ¿Sigo? ¡Tengo muchos más!

No te limites, no limites tus habilidades a aquello que llevas haciendo toda la vida para ganarte el pan, a eso que se supone que eres. Porque seguro que eres mucho más. Busca que seguro que encuentras.

No tengas miedo a equivocarte y fracasar. Te confieso que es paralizante, me ocurre muy a menudo. En lo que respecta a mí (y no a mis clientes) soy la reina de lo que ahora se llama procrastinar, me parece que nunca estoy suficientemente preparada, que nunca es todo tan perfecto como quiero que sea…

Pero por fin ha llegado mi momento, relativizar las consecuencias de las cosas que hago y exponerme un poco más. Mi madre decía mucho: «el que tiene boca se equivoca» y «el que más platos rompe es el que los friega» y tenía mucha razón.

Hay que pasar a la acción.

Así que eres testigo que desde este momento doy un paso adelante y decido que quiero desarrollar mi marca personal, porque quiero que todo el mundo sepa lo que sé hacer y que lo hago bien. Porque me gusta lo que hago y cómo lo hago. Y la mejor forma de generar confianza en los demás y ganar credibilidad es demostrándolo. Quiero dejar huella, no me hace falta dejar una imborrable, por pequeña que sea para mí será importante.

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¡Hola mundo!

Hoy contamos con herramientas al alcance de clic para llevar a cabo nuestra estrategia y decir bien alto: «¡Hola, mundo!» Internet ha democratizado la información y los canales de comunicación, sé que suena manido, pero es verdad. Si eres contante y pones esfuerzo no es necesario invertir mucho para darte a conocer gracias a la todopoderosa red de redes.

Culbuks, por ejemplo no es grande pero hemos llegado al otro lado del océano más o menos fácilmente. Los pequeños tenemos una gran ventaja, capacidad de adaptación. Las empresas grandes, y en este caso hablo de las editoriales, tienen que mover grandes estructuras cuando quieren adaptarse a un cambio concreto, y eso ocurre cada vez con más frecuencia. Por ejemplo: ¿qué ha ocurrido con los ebooks? aún muchas grandes editoriales siguen sin apostar por ellos de verdad. O ¿qué está ocurriendo con la autopublicación? Hasta hace poco se veía como un signo de vanidad el que un autor apostara por su obra. Hoy se les llama autores indies, y son personas libres y decididas que confían en si mismas y en su trabajo. ¿Ya no les parece tan mal?

¿Pero por qué he decidido yo dar este paso?

Los 5 beneficios más importantes para crear tu marca personal.

Te dejo aquí los beneficios que para mí son más importantes para que te pongas manos a la obra, y consigas dejar huella.

  1. Saber quién soy. Por simple que parezca, al analizarte vas a aprender a valorarte y a saber quién eres. ¿Cómo vas a hacer que otros te valoren si tú no crees en ti? Toma las riendas y recuerda que eres una persona, y eso es una ventaja.
  2. Abrir la mente y asumir riegos. Piénsate de otra forma. ¿Qué es lo peor que te puede pasar? (Esta reflexión se la agradezco a las coaches Montse Pujada y  Eva M. Sánchez  de las que aprendí un montón en las SJME, de las que espero dar detalles en breve porque esto ya no hay quien lo pare).
  3. Tener el control sobre lo que haces, cómo lo haces y lo que conocen otros de ti. Preocúpate por añadir valor a lo que haces/ofreces, reforzará tu prestigio y la imagen que tienes de ti.
  4. Ganar confianza y reconocimiento. Al final es lo que busca toda marca que se recuerde y confíen en ella. ¿Por qué compramos un producto o contratamos un servicio de una marca concreta? Piensa en esto.
  5. Hacer amigos. Atraer a personas de las que te quieres rodear porque tenéis afinidad. Busca compartir con gente que te gusta y esto te va a llevar a ganar credibilidad.

Y ahora que ya nos hemos decidido a dejar huella, vamos a ver cómo lo hacemos. ¿Te apuntas?